SOS Hair Loss
Medición · Contar y seguir la caída Temps de lecture · 12 min · Mis à jour le 1 de octubre de 2026

¿Cuántos Pelos Se Caen al Día? Contar, y Qué Demuestra de Verdad

De cincuenta a cien al día es la cifra más repetida del tema y la menos utilizable tal cual. Thomas R. explica el método publicado para conseguir un número comparable, y lo único que ningún recuento verá nunca.

!

Contenu informatif. Ne remplace pas un avis médical individualisé. Consultez un dermatologue avant de commencer ou d'arrêter un traitement.

Thomas R.
CE
Écrit par Thomas R. · Autor · Especialista en Restauración Capilar
Revu médicalement par Comité de expertos SOS Hair Loss
✓ Revu médicalement Dernière révision · 14/05/26
Un lavabo de baño corriente con un filtro de malla fina sobre el desagüe y unos pocos pelos retenidos encima, luz natural suave, sin personas

Revisado médicamente por nuestro comité interno de tricología.

La cifra que ya has leído

Entre cincuenta y cien pelos al día. Ese es el margen que la dermatología considera normal, y la Academia Americana de Dermatología lo dice con esas palabras. Si venías por el número, ya lo tienes.

Lo incómodo es que ese número no te va a resolver nada, y por dos razones que pesan más que la cifra.

La primera es que nadie pierde pelo en tandas ordenadas de veinticuatro horas: lo que has medido es un lavado, no un día, y el resultado depende sobre todo de cuándo te lavaste la vez anterior. La segunda es más grande. La misma página distingue dos cosas que el lenguaje corriente mezcla: la caída, pelos que se sueltan y serán reemplazados, y la pérdida propiamente dicha, cuando el folículo deja de producir como antes. Contar sirve bastante para lo primero y no sirve para lo segundo. Y lo segundo es lo que le pasa a buena parte de quien lee esto.

Así que la versión útil de tu pregunta no es «cuántos». Es: cómo consigo una cifra que signifique algo, y qué sigue sin contarme.

Nadie pierde pelo «por día»

Un pelo que llega al final de su ciclo se desprende del folículo, pero se queda ahí, enganchado entre los demás, a veces varios días. Sale de tu cabeza cuando algo lo retira: un lavado, un cepillado, una toalla.

O sea que la cifra del plato de ducha es un número por lavado con una etiqueta de «por día». Si te lavas cada mañana, recoges un poquito cada vez. Si pasas cuatro días, el quinto lavado te entrega el atraso de golpe: parece una catástrofe y aritméticamente no tiene nada de raro.

Esto no es un detalle para dejar caer de pasada. Es la mayor fuente de error de cualquier medición doméstica, y también la más fácil de eliminar. De hecho, es justo por donde empieza el método publicado.

La prueba del lavado, tal como se publicó

En 2005, un equipo italiano describió en Archives of Dermatology un procedimiento sencillo, pensado para un problema concreto: separar una caída difusa instalada de una caída de patrón en pacientes que a menudo tenían las dos cosas a la vez.

Lo sostienen tres condiciones. Cinco días sin champú antes de medir, para que el intervalo sea el mismo siempre. Un lavado sobre un barreño cubierto con una gasa filtrante, en vez de una ducha que se lleva media prueba por el desagüe. Y un recuento de todo lo que se suelta durante el enjabonado y el aclarado, sin seleccionar nada.

Lo que los autores leían después viene en dos capas, y ahí está lo bueno. El número total recogido habla de la intensidad de la caída: por encima de un centenar de pelos situaban el terreno del efluvio telógeno. Y la proporción de pelos cortos y finos entre lo recogido habla de otra cosa distinta: cuanto mayor es esa parte, más sugiere que hay miniaturización en marcha. Un mismo lavado, dos lecturas separadas.

Dos advertencias antes de ponerte. Esto se diseñó para la consulta, como criterio de lectura, no como test casero que dicte un veredicto. Y los umbrales publicados describen poblaciones: quedar por encima o por debajo no diagnostica nada en tu caso, orienta una conversación con un médico.

Eso sí, el obstáculo material es real: sin algo sobre el desagüe, el ejercicio se convierte en un cálculo a ojo, y un cálculo a ojo no se compara con el siguiente.

LO QUE HACE QUE LA MEDICIÓN SE PUEDA REPETIR

Filtro de malla fina para el desagüe del lavabo

La versión doméstica del barreño filtrante del protocolo · Malla cerrada: un pelo fino de tres centímetros tiene que quedarse encima · Un accesorio de baño y nada más: no hace nada por la caída en sí

  • Malla fina y no rejilla ancha: los pelos cortos son justo los que informan
  • Un lavabo tapado lo mantiene todo junto; una ducha se traga la mitad
  • El mismo filtro en cada medición: la constancia es lo que permite comparar
  • No trata nada y no sustituye ninguna exploración

desde 8 €

Ver en Amazon

Enlace de afiliado

¿Tu recuento dice algo?

Antes de seguir con el detalle del método, conviene saber si tu cifra actual sirve para algo. Tú tienes un número tomado en unas condiciones concretas, un patrón de caída y una antigüedad. Con tres preguntas se ve qué permite concluir tu medición, y qué toca hacer después.

Test · 3 preguntas

¿Tu recuento dice algo de verdad ?

Pregunta 1 / 3

El día que contaste, ¿cuándo te habías lavado el pelo por última vez?

💡 Criterio de lectura elaborado por Thomas R., especialista en restauración capilar. Dice qué permite concluir tu medición: no diagnostica nada y no sustituye la exploración de un médico.

Cinco variables que mueven la cifra

El intervalo entre lavados es la que más pesa, pero no está sola. Hay cuatro más que mueven el número sin que tu caída haya cambiado ni un pelo, y una de ellas está documentada de una forma que suele pillar a todo el mundo.

En 2009, un equipo de Zúrich repasó seis años de tricogramas de ochocientas veintitrés mujeres que habían ido a consulta por caída, tras descartar a quienes tenían una causa identificada. Encontraron un ritmo anual: la proporción de pelos en fase de reposo alcanzaba su máximo en verano, con un segundo pico menor en primavera y los valores más bajos a finales de invierno.

La consecuencia práctica fastidia. Dos recuentos separados por unos meses pueden salir distintos sin que haya ningún tratamiento de por medio. Así es como un producto empezado en una estación se lleva un mérito que no es suyo, y otro carga con una oscilación estacional que no ha provocado. El esquema de abajo reúne las cinco variables, y la sexta fila: la que no entra nunca en el número.

Esquema interactivo

Qué mide tu recuento — y qué se queda fuera

Pulsa una variable para ver cómo mueve tu cifra sin que tu caída haya cambiado.

Cinco variables que mueven la cifra con la misma caída Días desde el último champú + Cepillado y desenredado + Ducha o lavabo + Estación del año + Largo del pelo + Y la variable que ningún recuento incluye Diámetro del pelo que vuelve a salir + Sale una sola cifra: los pelos recogidos ese día

Seis variables, una sola cifra. Elige una variable arriba.

Lo que muestra el esquema

Entran cinco variables y sale un número. Mientras no las mantengas fijas, tu cifra describe tus costumbres tanto como tu pelo. Y la sexta fila no entra nunca en ese número: un folículo que produce un pelo más fino no suelta más pelos.

La corrección

Dos gestos, y son gratis: fija las condiciones una vez y fecha una serie de fotos con el mismo encuadre. Eso convierte una cifra aislada en una trayectoria. Queda la fila que no pilla ni el recuento ni el espejo: la diferencia de diámetro entre dos pelos vecinos. Esa pide aumento.

Ver cámaras de cuero cabelludo →

Enlace de afiliado

Qué documenta: la disparidad de calibre dentro de una misma zona, invisible a simple vista. No es una exploración médica y no diagnostica nada: la lectura sigue siendo del dermatólogo.

💡 La opinión de Thomas R.: “En doce años no he visto nunca que un recuento aislado haga avanzar a nadie. Sí he visto a mucha gente llegar con una cifra y salir con una pregunta distinta de la que traía. Lo que me sirve en consulta no es el número: es saber desde cuándo sube y en qué condiciones se tomó. Dos recuentos hechos igual con tres meses de diferencia valen más que diez improvisados, y una libreta vale más que el mejor accesorio del estante.”

La prueba de tracción, revisada en 2017

El otro gesto conocido consiste en coger un mechón entre el pulgar y el índice y tirar con suavidad deslizando hasta las puntas, para ver cuántos pelos vienen. No lo detallo aquí, porque ya tiene su sitio en Calvicie a los 20: 5 primeros signos y cómo detenerla, donde está descrito paso a paso.

Lo que sí toca añadir es lo que publicó un equipo canadiense en 2017 en el Journal of the American Academy of Dermatology. Midieron qué da esta prueba en personas sin ninguna queja capilar y sacaron dos revisiones.

La primera afecta al valor de referencia: en la gran mayoría de los participantes venían dos pelos o menos, por debajo del umbral que se enseñaba hasta entonces. La segunda es una buena noticia para quien quiera probarlo: la regla de los cinco días sin lavar antes de la prueba se puede aliviar, y no hace falta prohibir el cepillado.

Fíjate en que las dos exploraciones son distintas por naturaleza. La prueba del lavado mide un volumen a lo largo de varios días; la de tracción mide una adherencia en un instante. La primera responde a «¿se cae mucho?» y la segunda a «¿se está cayendo ahora?». Si confundes una con la otra, les harás decir lo que no dicen.

Lo que un recuento no verá nunca

Aquí está el motivo por el que existe este artículo, y va justo en contra del instinto de contar.

En una caída androgénica, los folículos sensibles no sueltan más pelo. Producen pelo más fino, más corto y más claro, ciclo tras ciclo. El tallo pierde diámetro, la zona pierde densidad visible, y la cantidad de pelos que aparecen en el lavabo puede seguir siendo del todo corriente durante años.

Las revisiones de métodos capilares lo dicen con su propio vocabulario: un recuento de pelos caídos y una medida de densidad o de calibre no informan de lo mismo, y ninguno sustituye al otro. Una síntesis de 2014 sobre la exploración de quien acude por caída ordena además estas herramientas por lo que cada una permite establecer, no por lo fáciles que sean.

Traducido: si esperas a que tu recuento cruce un umbral para decidirte, y tu cuadro es una caída de patrón, puedes estar esperando una señal que no llegue. Mientras tanto pasan los años en los que intervenir rinde más. Es el error de medición más caro de este terreno, y no hace ningún ruido.

El corolario conviene tenerlo a mano cuando juzgues un producto: un frasco valorado con un «llevo tres semanas perdiendo menos» se está valorando con la variable menos informativa y más inestable que existe. Eso es también lo que vuelve tan resbaladizas las comparaciones de etiquetas, un terreno que repaso en Aminexil o Minoxidil: ¿Cuál Es Más Eficaz?.

Y hay un caso particular que conviene conocer para no entrar en pánico: empezar con minoxidil provoca a menudo un aumento de la caída durante las primeras semanas, y eso no es un fracaso. El mecanismo y la duración están en Minoxidil 5% Hombre: Protocolo Estricto, Resultados Reales y Efecto Shedding. Contar en ese momento sin saberlo es la vía rápida para abandonar justo cuando no hay que hacerlo.

La serie de fotos fechadas

Si la variable que más cuenta suele ser un diámetro y no un número, el instrumento de seguimiento tiene que cambiar. Los ensayos serios se apoyan en fotografía global estandarizada, y la palabra que lo sostiene todo es estandarizada.

Reproducir eso en casa no pide material, solo disciplina en cinco puntos.

El mismo sitio y la misma luz. No el baño un mes y la terraza al siguiente: la luz rasante abre sombras e inventa claros que no existen.

Las mismas tres vistas cada vez: la línea frontal de frente, la coronilla desde arriba y una raya hecha en el mismo lugar. La raya es la más informativa, porque expone el cuero cabelludo de forma repetible.

Pelo seco y peinado igual. El pelo mojado siempre exagera la pérdida de densidad.

La fecha en el nombre del archivo. Una carpeta de fotos sin fechas no vale nada al cabo de un año, y es el fallo que comete casi todo el mundo.

Tres o cuatro meses entre series. Un ciclo capilar no se lee de una semana a otra, y las comparaciones demasiado seguidas solo muestran ruido.

Este protocolo tiene un límite, y mejor decirlo: muestra densidad, no calibre. Dos pelos vecinos pueden tener grosores claramente distintos sin que eso se registre en una foto hecha con el brazo estirado. Esa disparidad es la que marca una miniaturización en marcha, muchas veces antes de que una zona parezca despoblada, y para llegar hasta ella hace falta aumento: es lo que explica la ficha del esquema de más arriba.

Límites y señales de consulta

Cuatro límites, dichos sin rodeos.

Ninguna cifra de este artículo es un umbral diagnóstico. Los valores citados vienen de trabajos publicados y describen poblaciones. Entre una medición y un diagnóstico hay una exploración del cuero cabelludo, una anamnesis y a veces unas analíticas, y ese cribado no se hace sobre un lavabo.

Contar no trata. Un seguimiento riguroso documenta una trayectoria; no la modifica. Medir sirve para decidir antes y no equivocarte de objetivo, no para sustituir a un tratamiento.

La medición puede convertirse en el síntoma. He visto recuentos diarios transformar una preocupación razonable en una comprobación compulsiva, y el estrés que eso mantiene no ayuda al pelo. Si ya no puedes pasar una ducha sin contar, lo que toca es una consulta, no un protocolo más fino.

Una caída difusa no se resuelve midiendo. Hierro, tiroides, los meses posteriores al parto, una dieta restrictiva, un fármaco nuevo: eso se busca con analíticas y la mayoría se corrige. Es el asunto de Efluvio Telógeno Crónico Cura: Guía de Recuperación Completa y, en el caso del posparto, de Caída de cabello postparto: ¿Cuándo debes preocuparte realmente?.

Hay cuadros que piden consulta pronto, diga lo que diga la cifra: una caída brusca y abundante, placas de alopecia bien delimitadas, un cuero cabelludo rojo, descamado o dolorido, cejas o pestañas afectadas, o síntomas generales asociados como cansancio inhabitual, cambio de peso marcado o alteraciones del ciclo. En esas situaciones un recuento normal no tranquiliza y uno alto no informa: lo que decide es la consulta.

Preguntas frecuentes

Pierdo doscientos pelos en cada lavado. ¿Es grave?

No se puede responder sin saber cuántos días llevabas sin lavarte, y tampoco con un solo lavado. La misma cifra a los cinco días y al día siguiente describe dos situaciones sin relación. Repite la medición en las mismas condiciones tres meses después: lo que informa es la diferencia entre las dos, no el valor suelto.

¿Hay que estar de verdad cinco días sin lavarse el pelo?

Es la condición del protocolo publicado, y existe para que las mediciones se puedan comparar entre sí. Si cinco días te resultan imposibles, elige otro intervalo y mantenlo: tres días siempre vale más que cinco una vez y dos la siguiente. La revisión de 2017 alivió esa exigencia, eso sí, para la prueba de tracción.

¿Lavarse el pelo a diario hace que se caiga más?

Lavar libera los pelos que ya estaban desprendidos, no arranca los vivos. Un lavado diario recoge poco cada vez y uno espaciado recoge el atraso de golpe. El total de la semana no cambia: cambia el reparto, y con él la impresión.

Mi recuento es normal, pero veo que se me aclara el pelo. ¿Quién se equivoca?

Nadie, y es la situación que describo más arriba. Una caída de patrón se juega en el diámetro del pelo que se produce, no en cuánto se cae. Un recuento normal no contradice al espejo: está midiendo otra cosa. En ese caso, deja el número y pasa a la serie de fotos.

¿Cuentan los pelos del cepillo?

Cuentan en el total del día, sí, pero no entran en la prueba del lavado, que está definida por lo que suelta un lavado concreto. Si quieres incluirlos, hazlo igual en cada medición y apúntalo. La regla no cambia: lo que importa no es dónde pones el límite, sino que no lo muevas.

¿Se cae más pelo en otoño?

El trabajo de Zúrich que cito arriba sitúa el máximo de pelos en fase de reposo en verano, con un segundo pico en primavera. Como los pelos en reposo se sueltan unas semanas más tarde, notar más caída a finales de verano o en otoño no tiene nada de extraño. Eso no justifica saltarse una consulta si la caída se sale claramente de lo normal: una estación explica una oscilación, no una tendencia que se instala.

¿Necesito comprar un aparato para seguir mi caída?

No, y prefiero escribirlo: casi todo lo que describo aquí es gratis. Un filtro en el desagüe hace que el recuento se pueda repetir; un dispositivo de aumento muestra una disparidad de calibre que el ojo no resuelve. Son comodidades, no exploraciones, y ninguno diagnostica nada. Si solo te llevas una cosa de este artículo, llévate las fotos fechadas.

Fuentes y referencias

  1. American Academy of Dermatology — Do you have hair loss or hair shedding? Página informativa para pacientes de la Academia Americana de Dermatología: perder entre 50 y 100 pelos al día se describe como normal, y se distingue entre la caída, en la que los pelos se reemplazan, y la pérdida, en la que el folículo deja de producir.
  2. Rebora A, Guarrera M, Baldari M, Vecchio F. — Distinguishing androgenetic alopecia from chronic telogen effluvium when associated in the same patient: a simple noninvasive method. Archives of Dermatology, 2005;141(10):1243–1245. DOI 10.1001/archderm.141.10.1243. PMID 16230561. Descripción de la prueba del lavado modificada: cinco días sin champú, lavado sobre un barreño cubierto con una gasa filtrante y recuento de todos los pelos perdidos durante el enjabonado y el aclarado; el número total indica la intensidad de la caída y la proporción de pelos finos y cortos, el grado de miniaturización.
  3. McDonald KA, Shelley AJ, Colantonio S, Beecker J. — Hair pull test: Evidence-based update and revision of guidelines. Journal of the American Academy of Dermatology, 2017;76(3):472–477. Revisión del valor de referencia de la prueba de tracción: dos pelos o menos en la gran mayoría de los participantes sin queja capilar; la restricción de cinco días sin lavado previo puede reducirse y el cepillado pasa a ser admisible.
  4. Dhurat R, Saraogi P. — Hair evaluation methods: merits and demerits. International Journal of Trichology, 2009;1(2):108–119. DOI 10.4103/0974-7753.58553. Revisión de los métodos de evaluación capilar —prueba de tracción, prueba del lavado, tricograma, fototricograma y fotografía global— con las limitaciones de cada uno y lo que cada uno permite establecer.
  5. Mubki T, Rudnicka L, Olszewska M, Shapiro J. — Evaluation and diagnosis of the hair loss patient: part I. History and clinical examination. Journal of the American Academy of Dermatology, 2014;71(3):415.e1–415.e15. PMID 25128118. Síntesis sobre la exploración del paciente que acude por caída del cabello y el lugar respectivo de los métodos de evaluación, entre ellos la prueba del lavado modificada.
  6. Kunz M, Seifert B, Trüeb RM. — Seasonality of hair shedding in healthy women complaining of hair loss. Dermatology, 2009;219(2):105–110. DOI 10.1159/000216832. PMID 19407435. Estudio retrospectivo de seis años, 823 mujeres aparentemente sanas que consultaban por caída: periodicidad anual con una proporción máxima de pelos en fase telógena en verano, un segundo pico menos marcado en primavera y los valores más bajos a finales de invierno.

À propos des auteurs

Thomas R.

Autor · Especialista en Restauración Capilar

Thomas R.

12 años evaluando protocolos de restauración capilar. Ha documentado más de 400 casos FUE/DHI en Europa y Turquía.

FUE/DHI Tópicos Auditorías clínicas
CE

Dermatología · Tricología

Comité de expertos SOS Hair Loss

Revisado médicamente por nuestro comité interno de expertos en tricología.

Dermatología Tricología
✓ Sources vérifiées scientifiquement
◉ 6 références PubMed
⟳ Revu le 14 mai 2026
⚖ Standards de transparence E-E-A-T
Lire les 6 sources →

Continuer la lecture